Qué significa compartir las alegrías y las tristezas de la paternidad

Los padres tienen una tarea importante que requiere un gran compromiso con su hijo: deben ayudarlo a convertirse en un adulto sano y bien integrado en su contexto. Nunca se han dado instrucciones para ser mamá o papá, y en los últimos tiempos los roles de hombre y mujer han experimentado una gran reorganización. En medio de tanta confusión y desorientación, el sentido común y el amor deben ser la guía para establecer los deberes de cada uno en el núcleo familiar.

La Constitución, en el artículo 30, declara que “el padre tiene el deber y el derecho de mantener, educar y educar a sus hijos, aunque hayan nacido fuera del matrimonio”. No hay distinción entre el sexo del progenitor que debe ocuparse del mantenimiento o la educación. Se entiende que es la armonía familiar la que distribuye los roles para que estén bien distribuidos y no dependan solo de uno de los dos miembros de la pareja.

Trabajar en equipo es el objetivo que nunca se debe perder de vista, una forma de trabajar juntos con un único objetivo final, el de desarrollar personas sanas que sean capaces de relacionarse con los demás en la sociedad.

Las tareas de los padres son muchas

Como padres, ambos juegan un papel importante en el cuidado de los niños que se desarrolla desde diferentes perspectivas. Lo que sucede durante los primeros meses de la vida de un bebé parece ser el obstáculo más difícil de superar, pero las necesidades del bebé en este momento son las más básicas. Paradójicamente, representan a aquellos a quienes es más fácil dar una respuesta adecuada.

Los padres deben asegurarse de que se satisfagan las necesidades básicas de nutrición, higiene y protección. Estructurar el entorno, adecuarlo a la vida de un niño es otro de los elementos que se desarrollan con la llegada del bebé y que sigue representando un elemento importante incluso durante el crecimiento. Además, en conjunto, cooperan para promover la integración del bebé en la sociedad, le permiten acercarse a sus compañeros y a otros adultos, para ofrecerle una forma de aprender las reglas que subyacen en el comportamiento colectivo. .

El ejemplo es la primera forma de aprendizaje

Ambos padres son los espejos en los que se reflejan los hijos. El ejemplo sigue siendo el único elemento educativo real. Los pequeños aprenden por imitación y, por tanto, no hay escapatoria: todo lo que el niño ve hacer a sus padres se repetirá, imprimiéndose firme y vívidamente en su propia estructura cognitiva. No importa cuántas veces se diga que es importante cepillarse los dientes todos los días, si los pequeños no ven a sus padres haciéndolo, no aprenderán el valor abstracto del gesto.

La estructura de valores sobre la que se fundó un individuo es automática y no filtrada a través de sus acciones. Estos son internalizados por el niño y reproducidos hasta convertirse en parte estructurante de su personalidad.

Aquí, es la base de gran parte de la crisis parental que se vive hoy. Una alta tasa de separación y convivencia imposible también depende de una dificultad para adaptarse a la evolución de las condiciones de vida actuales frente al modelo aprendido durante la infancia.

Si en el pasado la distribución de roles entre madre y padre se ha mantenido más rígida y diferenciada, hoy prevalece la necesidad de una mayor flexibilidad y adaptación a necesidades en constante cambio. El aumento de la tasa de empleo de la mujer, el deseo de generar ingresos, de invertir el tiempo en la formación profesional, son elementos que desvirtúan el papel de cuidadora por excelencia que era de la mujer y que sigue existiendo. ser una referencia.

Lo que hace mamá

Mamá hoy no es solo una madre, tiene otros intereses además de su familia, trabaja, se ocupa de diversas actividades que requieren una organización del tiempo muy estricta. A pesar de tantas tareas, la disparidad de género sigue siendo fuerte entre hombres y mujeres, donde estas últimas dedican más energía a integrar tantas actividades diferentes en la dinámica familiar.

Desde el embarazo, se le asigna a la mujer la tarea de cuidar, cuidar y proteger las necesidades básicas de los niños y la familia. Una visión que, por el contrario, choca con el curso natural del equilibrio entre individuos que ve la importancia de redistribuir toda la carga de deberes y deberes de manera justa y progresiva.

La madre tiene un papel fisiológico importante, cuida la alimentación y es el primer punto de referencia para el recién nacido en la creación de su propio universo de referencia. No hay mucho más, durante los primeros meses, en lo que enfocarse además del rostro de la madre. O generalmente una persona que cuida intensamente al bebé.

Es paradójico considerar que solo la madre puede cuidar al bebé, comprender sus necesidades y tener todo lo que él necesita. Basta pensar en los casos en los que la madre no sobrevive al nacimiento, hecho terrible que no impide el buen desarrollo psicológico del niño si crece en un ambiente amoroso.

Cual es el rol del padre

Lo que hoy se le pide al padre es mucho más claro y sencillo de lo que parece, debe ser el soporte sobre el que basar el equilibrio familiar. No muy diferente del papel que siempre se le ha pedido, por tanto. Pero en este momento histórico, no solo es necesario traer a casa el dinero para gastar en las necesidades familiares, o el resultado de la búsqueda de recuerdos ancestrales.

Hoy en día, a los padres se les pide que estén al lado de sus parejas, para apoyar el esfuerzo que implica la maternidad para asegurar que se satisfagan las necesidades básicas de la madre. Así como ella está ocupada garantizando al bebé recién nacido todos los cuidados necesarios.

Eso no significa convertirse en una mamo, iluminar la casa o destripar a la excelente devoradora de pañales, pero se necesita un poco más de ingenio para concentrarse en las necesidades del hogar y asegurarse de que se satisfagan. Se permite un poco de creatividad y no hay penalización si usa comida para llevar o la ayuda de su mamá para llevar comida caliente a la mesa. Lo que importa es comprender cuáles son las necesidades reales de la familia y tomar medidas para asegurarse de que aún estén seguras. Especialmente en esos momentos incómodos cuando la madre está ocupada recuperándose del parto y cuidando al bebé.

Posteriormente será tarea del padre separar al bebé de la madre. Preséntele la maravilla de la vida y el resto del mundo, incluso lejos del abrazo seguro que le permitió adaptarse a la vida extrauterina.

Una cuestión de voluntad por parte de ambos

Renegociar, comprender las necesidades de ambos y estructurar sus días para comprender las necesidades de los demás. Esto debería guiar el equilibrio en una familia.

Es un objetivo importante y agotador, pero permite que los niños aprendan nociones importantes sobre la convivencia y el respeto por los demás. Vale más que mil palabras y solo es eficaz si se puede implementar en la dinámica profunda de las relaciones de pareja.

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