¿Qué necesita realmente un niño para nacer?

La respuesta es obvia: mucho amor. Pero no se puede negar que algunos dispositivos son realmente una mano sagrada.

Habiendo perfumado el oficio, ninguna firma dedicada a la primera infancia ha resistido la tentación de multiplicar los productos de su catálogo.

Hay tantos elementos que prometen facilitar el cuidado del bebé que parece casi imposible navegar a través de las muchas quimeras usando solo su sentido común.

Nadie excluye que cierto dispositivo no fuera útil para el cuidado de ciertos bebés. Pero no se puede decir que un bebé necesita todos los dispositivos del mercado.

La elección de qué comprar y qué dejar en el estante de la tienda se deja en manos de los padres. Quienes, a menudo si están esperando a su primer hijo, descubren rápidamente que están sobreexpuestos a errores locos. Un poco de pensamiento crítico y serenidad le permite marcar sus compras según las etapas de crecimiento y las necesidades reales observadas.

Dado que existen listas de nacimiento, el problema se ha complicado dramáticamente

Por un lado, se agradece la lista de nacimientos. Es la solución que permite a las nuevas madres ofrecer los obsequios más bienvenidos al júbilo festivo de los visitantes que, de diversas formas, se identifican con los Magos en el culto. Y al respecto, conviene recordar que en las Escrituras no hay registro de lo que hizo la Sagrada Familia con la mirra.

Por tanto, esta es la mejor forma de evitar el riesgo de tener que contener expresiones de horror y pifias vergonzosas derivadas de la descompensación hormonal típica del puerperio. Quizás después de tirar a la basura el ordenado paquete que contiene un marco de fotos con luces LED, en un extraño cruce entre lo antiguo y lo moderno que puede no cumplir con el gusto estético universal.

La otra cara, sin embargo, es la presión que enfrentan los nuevos padres con la urgencia de elegir todo de inmediato. Una premisa es imprescindible. Si las hormonas del embarazo además de la descompensación mencionada anteriormente también proporcionaran el don de la adivinación, podríamos aprovechar los nueve meses de gestación jugando números de la suerte en la lotería. Y por el contrario, no, no hay talento para predecir el futuro, menos que adivinar cuáles serán los gustos, necesidades y emergencias a afrontar con el bebé. O qué gadgets imprescindibles no pueden faltar en la famosa lista.

Lo que realmente necesita un bebé

De hecho, muy pocos. Las necesidades del bebé están muy limitadas a la necesidad de supervivencia inmediata. Y por eso, él está muy bien informado. Sabe reconocer e indicar cuándo es el momento de comer o dormir. Y si lo hizo, siente el olor desagradable. El recién nacido puede, si queda por hacer, identificar el pezón y succionar. Si es necesario, evacúa y siempre se queda dormido en el lugar.

Por tanto, valdría la pena preguntar qué necesita la madre, siempre que sienta que puede entregarse a este comportamiento ancestral del niño. No es casualidad que el proverbio africano también citado por el Papa Francisco indique que se necesita todo un pueblo para criar a un niño.

Es fundamental garantizar el apoyo, la protección y el cuidado de la madre para que solo pueda pensar en cuidar al bebé. Ya sea el primer hijo o el próximo, el apego en esta etapa temprana de nuestra vida determina el correcto desarrollo de tantas funciones que no se puede subestimar.

Todo lo que no esté allí se puede comprar más tarde

Al establecer la lista de nacimiento, debe reservarse el derecho a poder elegir con tranquilidad. Cuando el bebé aún está en el útero, no se sabe si preferirá dormir exclusivamente cerca de su madre o si pronto reclamará su independencia.

Asimismo, no se puede predecir la tasa de crecimiento, la temperatura corporal o la temperatura ambiente. La compra de varios monos y mamelucos de tamaño microscópico indudablemente tiene un efecto serotoninérgico, pero es posible que nunca se utilicen.

La banda es ciertamente mucho más liviana que la más liviana entre los cochecitos ultraligeros actualmente en el mercado. Y creemos que será igual en el futuro.

Y si la batería de biberones, tetinas, calienta biberones y esterilizadores puede quedar de lado si opta sólo por dar la teta lista para comer. Pero no siempre son propiedad exclusiva de los biberones. Estos elementos pueden ser útiles si desea delegar extrayendo leche de su seno.

La paternidad te permite descubrir el valor de la circularidad

Otra cosa a considerar cuando está a punto de convertirse en padre por primera vez es que puede preguntarles a quienes lo han sido antes sin ninguna vergüenza.

Las madres suelen acudir a rondas de reuniones, cafés y cotilleos para intercambiar sobres desbordados de vestidos organizados por talla y estación del año. O aquellos con niños mayores se ofrecen a actuar como un relevo llevando el extractor de leche de un lado a otro para que se pueda atender al tercer o cuarto niño nacido en el grupo de amigos.

Poder contar con el intercambio, muchas veces gratuito o con un precio mínimo, es un elemento a considerar siempre con mucha atención. Estos artículos, desde catres hasta esterilizadores o hamacas, tienen menos probabilidades de deteriorarse después de una sola temporada de uso que otros dispositivos. Aquí, es menos probable que se infiltre el virus de la obsolescencia programada: estos objetos deben cumplir criterios de seguridad y estabilidad con altos estándares marcados por la normativa europea. Es un deber moral hacer circular artículos que puedan usarse para manejar las necesidades del niño entre familiares, amigos o completos extraños. Además de una gran ventaja para la billetera.

Incluso a costa de parecer demasiado dulce, no hay nada más que amor

Buscamos la manera de dormir, alimentar y mantener limpio al bebé. De una forma u otra, pero aún se encuentra. Estar abrumado por el tormento de la compra compulsiva puede ser contraproducente por muchas razones. Y muchas veces se basa en el sentimiento de inseguridad e insuficiencia de nuestras vidas cada vez menos en contacto con recién nacidos y nuevas sinapsis.

Sin embargo, lo que no compra es ciertamente el único ingrediente que puede afectar positivamente la relación entre padres y bebés. Mucho amor. Primero para ellos mismos, perdonarse por la posibilidad de cometer errores, de no sentirse a la altura de la tarea, de no saber cómo cumplir con las altísimas expectativas creadas durante el embarazo. Y mucho amor por esta pequeña criatura, deseada y quizás diferente a lo que imaginamos. Pero esto representa una gran oportunidad de crecimiento y descubrimiento.

.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *