¿Qué es la bronquiolitis y por qué no debe subestimarse?

Si el recién nacido padece este problema, es bueno prestar atención a la profilaxis a seguir para evitar complicaciones graves.

La bronquiolitis es una de las consecuencias más alarmantes de las influencias estacionales comunes, especialmente si afecta a un recién nacido menor de seis meses. El motivo es la progresiva dificultad para respirar y oxigenar los órganos vitales. Entonces para el bebé esto representa una experiencia rozando lo soportable y es necesario reconocer los síntomas y asegurar una intervención rápida.

Algunos signos son obvios, pero todos pueden subestimar otros signos aparentemente irrelevantes que dan una medida de la progresión de la enfermedad. Intervenir de manera dirigida, y sin abusar de medicamentos y terapias, le permite controlar los síntomas y comprender si es necesario acudir a la sala de emergencias.

Que es la bronquiolitis

El término bronquiolitis se refiere al especial estado de inflamación de los bronquiolos, condición que es muy desfavorable para quienes la padecen ya que puede derivar en severos ataques respiratorios.

Los pulmones se representan como un árbol al revés, o como sus raíces, cuyas ramas se vuelven cada vez más capilares y delgadas a medida que nos adentramos en el camino que toma el aire cuando entra en nuestro cuerpo. Aquí, los bronquiolos son las últimas ramas más delgadas del árbol bronquial.

Puede suceder que una infección comprima y comprometa la capacidad de trabajo de los bronquiolos, en este caso concreto es necesario intervenir de manera dirigida y muchas veces con el uso de antibióticos recetados por el médico.

El crecimiento excesivo de bacterias en esta área causa infecciones graves y bloquea el flujo de oxígeno a los pulmones. Una condición que causa inquietud severa y debe resolverse rápidamente si un recién nacido la tiene. Este es el motivo de la hospitalización urgente para evitar complicaciones relacionadas con la crisis respiratoria.

Una infección potencialmente peligrosa

La naturaleza de la bronquiolitis se puede atribuir a una infección viral. Suele ser el virus respiratorio sincitial (VSR) el que coloniza esta parte de los pulmones, pero también se pueden atribuir otras causas al desarrollo de esta enfermedad. En particular, puede ocurrir como resultado de la gripe o un ataque de adenovirus.

La bronquiolitis se asocia con una tasa de muerte del 1%, no tan baja como uno quisiera imaginar. Si bien es posible que otras complicaciones como la insuficiencia respiratoria, el asma en la edad adulta, la aparición de infecciones secundarias como la neumonía también estén asociadas a la aparición de este trastorno.

A estos eventos es bueno agregar la posibilidad de que la falta prolongada de oxigenación provoque graves consecuencias inmediatas. Por tanto, es posible que el recién nacido adquiera un color azulado, cianótico, la cara y las costillas, con hendiduras intercostales, muestren signos de dificultad para respirar. Este estado de tensión representa una tensión excesiva sobre el organismo de un recién nacido, que está muy tensionado.

Es importante comprobar que no existen signos de alarma cuando el bebé está congestionado y presenta un cuadro clínico propio de enfermedades respiratorias. Podría intensificarse en unos pocos días si la infección alcanza y coloniza los pulmones.

Qué áreas laterales se ven afectadas

La nariz, la garganta y los oídos están conectados y se consideran un área del cuerpo estrechamente relacionada. Un sistema de vasos, tubos y conductos conecta las distintas terminaciones y las hace muy sensibles a los cambios de estado que se producen en cada zona.

Las vías respiratorias también pertenecen a esta zona y se clasifican entre las fosas nasales superiores, la nariz y las inferiores, los pulmones. Las infecciones que afectan áreas de la nariz y los oídos pueden migrar fácilmente a otros lugares y afectar diferentes secciones de los pulmones.

La adopción de medidas oportunas para limitar la propagación de patógenos por las vías respiratorias puede marcar la diferencia en la prevención de una infección más grave.

La nariz actúa como un conducto para deshacerse de bacterias y virus que infectan las vías respiratorias y, por lo tanto, tienden a llenarse de moco. Lo que se forma cerca de los pulmones, los bronquios o más particularmente los bronquiolos, puede que no sea tan fácil de eliminar. En su interior, contiene colonias de bacterias que pueden hacerse cargo si el sistema inmunológico del huésped individual no es muy eficaz.

Cómo se contrae la bronquiolitis

La exposición a personas que presentan síntomas de resfriado común se considera una de las principales causas de este tipo de enfermedad. La saliva y el moco continúan transportando virus que aún están activos y viables después de varias horas fuera del cuerpo de su anfitrión.

Entrar en contacto con secreciones salivales, incluso de una entidad mínima, o con las manos sucias de otras personas, representa la primera forma de contagio. La profilaxis adecuada implica lavarse las manos con frecuencia, limitar el contacto con las personas que han contraído la enfermedad y también evitar que el pequeño vea a otros niños. No solo los compañeros están expuestos a riesgos. Lo mismo ocurre con las personas que tienen deficiencias graves del sistema inmunológico o que padecen una enfermedad cardíaca o respiratoria crónica.

El mal hábito de fumar debe ser abolido por completo, ciertamente no es tolerable que fumes en casa cuando hay bebés, también porque aumenta las posibilidades de contraer bronquiolitis.

Entre los que tienen mayor riesgo de contraer esta infección se encuentran los bebés prematuros, con menos de 37 semanas de embarazo, mientras que los efectos son más graves si se contrae durante los primeros seis meses de vida.

Prevención y profilaxis

La terapia a realizar para deshacerse de la infección es la prescrita por el médico. No es necesario depender de la improvisación y es fundamental recurrir a la asistencia hospitalaria si se cree que el niño se encuentra en un estado de sufrimiento.

Una vez resuelta la fase crítica y seguidas las instrucciones dadas por el personal médico, se pueden realizar las operaciones habituales de rutina en caso de resfriado. Lavados nasales o aerosoles con solución fisiológica, posiblemente aspiración de moco con uno de los aspiradores nasales más vendidos compre en la farmacia y mantenga la humedad adecuada en las habitaciones. El objetivo es hacer que el moco sea lo suficientemente fluido como para que se expulse naturalmente por la nariz.

Siempre se recomienda la lactancia materna desde el nacimiento y al menos seis meses, especialmente si el bebé nace prematuramente. Se sabe que los primeros anticuerpos encargados de proteger el organismo del bebé en desarrollo también se transfieren a la leche materna.

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