Los papás y el derecho a cambiar pañales Octubre de 2020

Los cambiadores en los baños públicos no siempre son fáciles de encontrar, pero lo es aún más en el baño de hombres.

Todo comenzó cuando la Sra. Palmer de St. Augustine, Florida, EE. UU., Le señaló a su esposo que cambiar el pañal fuera de la casa era como un ninja para él. Pronto se explica la razón. Allí como en Italia, no hay lugares públicos en los ejercicios ni en los espacios comunes para el cambio de pañal por parte de los padres.

Las mamás hemos recibido con asombro y asombro la aparición de cambiadores en los baños de mujeres, inicialmente tímidos y luego progresivamente más estrictos y actualmente regulados por una norma. Se veía como un signo de gran civilización animar a las familias y pasar tiempo juntos en todas sus actividades. Así que sin hacer distinción entre salidas destinadas al entretenimiento infantil y aquellas destinadas al entretenimiento para adultos.

Aún así, tuvimos que dar un paso atrás y darnos cuenta de que, no, para un hombre solitario que camina con su bebé, la pregunta no es tan simple. A menos que esté listo para hacer sentadillas.

La historia de una campaña por los derechos civiles de las familias, comenzando por los del padre

Donte Palmer es padre de tres jóvenes que vive con orgullo su participación activa y decidida en las vicisitudes de la familia. Maridos y esposas comparten las tareas del hogar, todos ellos. Y los ejecutan en función de su disponibilidad en un momento determinado y sin categorizarlos por género.

Así que no hay tareas de mujeres o hombres en la casa, y todos están involucrados en este increíble trabajo de administrar un negocio. Sí, porque los hermanos mayores también participan en la gestión de los asuntos familiares.

Así que el gran niño de siete años acompaña a su padre al baño cuando tiene que cambiarle el pañal a su hermano de dos años. Lo hace porque necesita ayuda para aguantar los cambios, la ropa sucia, los pañales limpios y cualquier cosa que suceda cuando se produce una emergencia.

Mientras tanto, papá se pone en cuclillas, hace sentadillas como los entrenadores personales enseñan en el gimnasio para estirar los músculos de los muslos y fortalecer el abdomen. El pequeño está acostado de rodillas esperando que papá termine la operación.

Si también hubiera un cambiador en el baño de hombres, no sería en esos términos. Tal vez los músculos de papá estarían menos tonificados y cosquillearían menos la autoestima del hermano mayor que no ayudó durante el cambio.

Reconocer el derecho de los padres a aspirar al mejoramiento de la sociedad.

Entonces la brillante idea. Al igual que con la familia Palmer en Florida, muchos otros padres en gran parte del mundo comparten la misma carencia. Es ver el igual derecho con respecto a la madre a disfrutar de lo bueno y lo malo de ser padres. Sí, porque el momento del cambio no es solo un encuentro cercano con bombines de armas bacteriológicas. Pero la excusa para mirar al pequeño a los ojos, jugar con palabras y gestos mientras disfruta de la visión de redondez perfecta, pies pequeños y piernas rechonchas.

Los papás de la vieja escuela que proclaman con orgullo que nunca han cambiado pañales (Lista de productos principales) en sus vidas, no saben lo que se han perdido. No conocen el placer de acariciar al pequeño, de cantarle una canción, de jugar de cerca, sin obstáculos.

Por supuesto, se dirá, se puede hacer en casa. Nadie está limitando el derecho a permitir que los hombres experimenten la paternidad solo porque no hay un cambiador en un baño público. Por el contrario, este pequeño gesto podría ser el precursor de muchos pequeños pasos que conduzcan a una nueva aceptación del papel paterno arraigado en la sociedad.

La respuesta italiana a la provocación estadounidense

El padre ya no es solo el proxeneta que desaparece en la niebla con las primeras luces del alba, dejando a su descendencia ya su esposa, recolectora en casa. No, las dinámicas ancestrales que nos unen con el cavernícola son distintas y podemos prescindir de estas estructuras mentales. Por tanto, es hora de entender y llorar fuerte y claro que el vínculo de por vida, entre padres e hijos, se hace también a través de pequeños gestos cotidianos. Incluye cambio de pañal.

Fascinados como estamos en Bel Paese por las modas del extranjero, también estamos listos para aceptar la enseñanza y responder en tono a la provocación comprendiendo la importancia de esta campaña.

En Estados Unidos, la protesta se materializó en una campaña visual realizada con fotos en Instagram gritando #squatforchange. Y el brillante juego de palabras entre cambio – de puntos de vista – y cambio – de pañal – ha conquistado los Estados Unidos. En Italia, la campaña social fue recibida y traducida con el hashtag #iocambio y no pasó del todo desapercibida.

Milán como ejemplo provocador

El eco de la protesta italiana lavó sobre la roca de un cierto provincianismo, permaneciendo más ligado a determinados entornos sociales y fue rebotado por ciertos importantes diarios online, desde el Huffpost hasta el sitio La Repubblica.

En un año, el entusiasmo inicial que provocó en Milán no pudo echar raíces en otros lugares. Sin embargo, la idea sigue siendo digna de narración y de relanzarse con la esperanza de que otros la sigan.

La portavoz de la campaña italiana fue Isabella Musacchia, originaria de Palermo y milanesa por adopción, quien fundó la asociación Onalim, de Milán por el contrario, que tiene como objetivo desequilibrar prejuicios y viejos hábitos que limitan la perspectiva. de todas las oportunidades que nos ofrece la vida.

Como, precisamente, la posibilidad de ver en un cambiador en el baño de hombres el baluarte de un nuevo concepto de igualdad de derechos entre los sexos.

Un proyecto de ley en el cajón del Senado de la República

En el verano de 2018 se presentó al Senado un proyecto de ley que aún no ha visto la luz, pero que merece ser tomado en consideración como un metro de la importancia del tema.

Actualmente, la legislación establece que los lugares abiertos al público, administraciones o particulares, que tienen una extensión considerable, están obligados a proporcionar baños a sus visitantes y clientes. Dependiendo del tamaño de los espacios, una o dos cambiadores son imprescindibles en el baño de mujeres o en la zona común.

La parte que desea agregar en este punto es hacer obligatoria la instalación de cambiadores en el baño de hombres. Que no se diga que no hay espacio o que son necesarias grandes obras de restauración: ahora hasta las paredes saben que los mejores cambiadores son los abatibles.

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