Los juegos perfectos para niños menores de un año

El juego es el mejor pretexto para que los niños aprendan las reglas del mundo que los rodea. Y nunca es demasiado temprano para empezar. Saber qué estímulos ofrecer a tu bebé y cómo ofrecerlos para no sobreestimularlo es la mejor forma de darle la oportunidad de aprender respetando su tiempo. Incluso antes del primer año.

Los recién nacidos necesitan aprender mucho para adaptarse a la vida. Las condiciones óptimas para aprender las reglas de estar juntos son a través del juego No es casualidad que muchos cachorros de mamíferos experimenten a través del juego las condiciones esenciales que necesitarán cuando sean adultos.

La simulación del juego permite poner en práctica los conceptos esenciales que rigen la vida de las personas, las causas de los efectos y las consecuencias de sus acciones.

Por esta razón, algunos juegos siempre son efectivos con niños del grupo de edad específico entre los seis meses y el primer año de vida.

Palestrina

Aquí, el pequeño es libre de patear y entrenar los músculos del cuello y el pecho, lo que será preparatorio para el desarrollo de las habilidades motoras. Sacudir las piernas y los brazos fortalecerá los músculos que les permitirán mantener el equilibrio al estar de pie. O párese derecho sobre los cuatro puntos de apoyo si comienzan a gatear.

No todos los niños siguen el mismo patrón de crecimiento, pero todos los niños sanos, que antes y después, terminan empujando un pie junto al otro hasta que aprenden a caminar.

El gimnasio también ofrece estímulos adecuados para coordinar todos los movimientos útiles, enfocar la mirada y concentrarse en los colores.

Sonajeros y otros objetos ruidosos

Pronto el pequeño se da cuenta de que es el artífice de su propio destino, es decir que algunas de sus acciones siempre tienen las mismas consecuencias. Es un poco como lo que sucede cuando descubren por primera vez que al agitar un sonajero siempre se produce el mismo sonido.

Se trata de pequeños descubrimientos que permiten a los bebés adquirir siempre habilidades nuevas y más específicas. Los ruidos se encuentran entre los estímulos más efectivos porque permiten que el pequeño comprenda de inmediato que es responsable de lo que sucede a su alrededor.

Martillos y cualquier cosa que pueda golpearse con fuerza.

Golpear fuerte el martillo es un juego perfecto para los más pequeños, ya que aprenden a coordinar sus movimientos, a dirigir la mano hacia un objetivo específico y a emitir sonidos. Cuanta más fuerza ponen en el brazo que se lanza contra una superficie, mayor es su capacidad para reconocerlo y medirlo, poco a poco. Unos cuantos golpes de martillo sobre él con el descubrimiento del dolor que lo acompaña será el alto precio a pagar por esta muy importante primera lección de física aplicada.

Libro tranquilo

Son libros sensoriales muy bonitos, generalmente hechos a mano por artesanos que se dedican a adecuarlos a los deseos de los padres y las preferencias del pequeño.

Diferentes tejidos, juegos, colores y diversos adornos se suceden entre las páginas de estos libros de tejidos que los niños utilizan para entrenar muchas habilidades y, en particular, la motricidad fina. Existen innumerables versiones de estos libros táctiles, que pueden seguir el desarrollo de las habilidades del bebé hasta los primeros años de vida.

El gorila

El gorila más vendido no es el más ruidoso ni el más ruidoso, sino el que puede hacer que el pequeño se sienta cómodo. Su principal objetivo debe ser ofrecer al pequeño un punto de observación para estudiar lo que sucede a su alrededor.

Debe ser una base segura de apoyo para pasar momentos de relajación, en los que el despertar sea consciente y sereno y donde la mirada alrededor ofrezca importantes estímulos para ser tratados con calma. O para tomar una siesta refrescante.

El tapete para jugar libremente

Los más pequeños necesitan muchos conceptos básicos. En esta posición, pueden entrenar espontáneamente sus músculos, aprender a rodar sobre su costado y moverse libremente. No es buena idea privarlos de esta experiencia ya que el piso no está perfectamente limpio o para que no se golpeen la cabeza y se lastimen.

La alfombra flexible representa un buen compromiso para garantizar la autonomía al pequeño y la serenidad a los padres. Hay varias versiones de este juguete, el clásico rompecabezas modular, hermoso pero pronto inutilizable porque las mil piezas tienden a perderse o colonizar la casa. O la alfombra grande y sólida con estampados alegres y estimulantes impresos por todas partes.

El balón

Necesitarías una gran cantidad de bolas, preferiblemente de diferentes tamaños y consistencias. El juego de la reciprocidad, lo atraigo hacia ti y tú me lo atraes, es capaz de emocionar a los más pequeños y les ofrece el pretexto de aprender mucho.

Las posibilidades de jugar con las pelotas son casi infinitas y existen muchas versiones adecuadas para grupos de edad específicos.

Marionetas de tela

Los títeres que tienen la apariencia de animales pequeños, con ojos, nariz y boca, pueden ser valiosos compañeros de juego para los más pequeños. Aprenden rápidamente a distinguir los rasgos que los unen con otros individuos que aparecen durante el día, pero tienen un valor muy importante. Pueden convertirse en objetos de transición para hacer que la separación de los padres sea menos traumática, especialmente cuando tienes que volver al trabajo y las horas de separación se vuelven más largas e intensas.

Objetos de la vida cotidiana

Lo más bonito con lo que puede jugar el pequeño en esta fase de descubrimiento son los objetos cotidianos. No importa si es papelería, platos, llaves, recipientes, fruta… lo importante es haberlo visto en manos de los padres.

Por puro espíritu de imitación e identificación, los más pequeños querrán entrar en contacto con las mismas cosas que llaman la atención de los adultos. De esta forma, aprenden a relacionarse con la rutina diaria, pueden aprender del contacto constante y la observación atenta de las actividades que ven que se realizan y que representan un gran misterio por descubrir.

Mantas y otras telas para esconderse detrás

Otro de los pilares de las actividades de desarrollo neuronal de un bebé es el juego del cuco. Los más pequeños deben asegurarse de que desaparecer de la vista no desaparezca del mundo.

Ensayar y reiterar la magia de esconderse y reaparecer detrás de la cortina ayuda a los más pequeños a comprender su lugar en el espacio. Les ayuda a darse cuenta de que si cierras los ojos el mundo no desaparece, sino que permanece igual que hace unos momentos.

.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *