Las 5 mejores formas de complacer a tu bebé

Hacer reír a un bebé puede ser la experiencia más divertida de la historia, no solo para mamá y papá. Así es como se hace

Recibir un bebé podría no ser tan fácil como parece. El recién nacido no siempre está bien dispuesto hacia las actividades que se le ofrecen. Puede tener problemas de estómago, sueño, hambre y otros y son infinitos los problemas sin resolver que aún no ha resuelto desde que fue catapultado a esta tierra.

Aún así, no es una misión imposible y si te dedicas a ella con constancia y mucha fe en tus habilidades de crianza, tu pequeño podrá devolverle el favor con un entusiasmo inconmensurable. Lo que importa es saber cuándo proponer las diferentes actividades, tratar de respetar los momentos de su día y no obligar al recién nacido a hacer cosas que no quiere hacer. Definitivamente saldría.

Sin embargo, si hay algún consuelo, nos complace informarle que existen algunos trucos infalibles para llamar la atención del bebé.

El cuco, un follaje siempre verde de gran valor educativo

Un gesto que se transmite de generación en generación y que nunca pasa de moda. La razón del éxito interplanetario del reloj de cuco es que ofrece al pequeño un mensaje importante que recibe y reutiliza durante las diferentes etapas que marcan su crecimiento.

¿No lo crees? Hasta los dos o tres años sucederá que tu joven brote finge jugar al escondite con solo cubrirse la cara con las manos. La razón es simple. Todo lo que no se percibe con la vista no existe, no existe. Y crear oscuridad a tu alrededor cubriéndote la cara con las manos equivale a cancelar tu presencia en el mundo.

Afortunadamente, la risa genuina de todos los espectadores será un estímulo positivo para persuadir al pequeño de que encuentre un escondite más efectivo. Pronto lo hará y puede dar un mal rato a quienes tengan que buscar al muñequito escondido en un rincón de la casa.

Para los recién nacidos, se aplica el mismo principio, pero siempre en una etapa menos desarrollada. Aquí, para cubrir la cara, está el adulto con el que juega el niño. También en este caso falta un componente importante del universo infantil: el adulto de referencia. La mirada rápida y sonriente del rostro del adulto envía al pequeño en éxtasis, porque todo vuelve a la etapa normal de las cosas y el pequeño se da cuenta de que no ha sido abandonado.

Esconde los objetos y deja que el pequeño los encuentre

Así mismo, jugar con objetos y hacerlos desaparecer de su campo visual es una gran excusa para animar al pequeño a explorar el mundo que le rodea.

Todo lo que sale del campo de visión del bebé no desaparece por completo, pero el pequeño no lo sabe y necesita tiempo para comprender este misterio.

Una buena idea es esconder un objeto debajo de una tela. Por ejemplo, después de jugar con una marioneta que le llama la atención, es posible simular su desaparición. Para cazar la marioneta perdida, simplemente deje una pequeña parte del juguete descubierta. Un sencillo ejercicio que ayuda al pequeño a recordar la forma, apariencia, colores y detalles de los elementos que forman parte de su mundo. Lo mismo se puede hacer también con artículos de uso diario.

Este juego también se encuentra en las colchonetas de gimnasia, especialmente diseñadas para estimular los sentidos del bebé de diferentes formas dependiendo de la etapa de desarrollo.

Porque el balanceo tranquiliza y divierte, recién nacido y más allá

Un columpio es un refugio tranquilizador y pacífico a cualquier edad y la razón radica en la capacidad de recordar el período intrauterino.

De hecho, existe evidencia de que el bebé dentro del útero de la madre es acunado por los movimientos de la madre. Sus paseos o simplemente el acto de moverse de un lugar a otro resultan en una sensación placentera para el feto que guarda su memoria.

Otra de las referencias fundamentales a lo que queda de nuestra memoria ancestral es que el vaivén también simula los movimientos que se realizan en racimos. Moverse de un lugar a otro se traduce en una búsqueda de seguridad y estabilidad en otros lugares. Y este movimiento está dirigido al cerebro del recién nacido, dándole la información que necesita para interpretar que la situación a su alrededor es tranquila y segura.

Los nuevos padres ciertamente saben algo al respecto, que pasan las primeras noches sin dormir caminando por los pasillos hasta que el bebé se duerme.

Columpiarse en los brazos de mamá, en una hamaca o en una tumbona generalmente tiene la ventaja de tranquilizar a los bebés. Esto es también lo que se hace para calmarlos en caso de que un gran susto los agite. Los niños muy pequeños son muy sensibles a los cambios en su entorno, los ruidos fuertes, la aparición de extraños o los gestos bruscos pueden hacerles llorar de miedo.

Leer libros juntos nunca es demasiado temprano

Hay una cosa que nunca debe pasarse por alto y es leerles a los niños. Hacerlo en voz alta y desde las primeras semanas, incluso las de la barriga, ayuda a los más pequeños de muchas formas. Entienden las expresiones faciales, descubren que para articular los sonidos es importante mover los labios de cierta manera. Sobre todo, como ocurre con la enseñanza de la música antigua, aprenden la importancia de saber escuchar.

Escuchar la voz del adulto que lee los cuentos es una experiencia significativa y estimulante. Pero también debe quedar bien establecido que el niño no puede estar interesado inmediatamente en la lectura en sí, sino en el libro en sí.

Por eso es importante elegir libros de tela que sean ligeros y fáciles de agarrar y mordisquear primero. Luego, los libros de tapa dura con páginas de cartón grandes y resistentes también resistirán la presión de los primeros dientes.

Este tipo de actitud exploratoria también es importante para familiarizarse con el objeto del libro. Entonces el pequeño estará listo para descubrir aún sus funciones más profundas.

Hacer ruidos de animales

En la misma línea, puedes entretener a tu pequeño haciendo sonidos de animales. Repetir los nombres de los animales y asociar cada uno con su propio verso sirve al pequeño que debe refinar las técnicas del lenguaje.

La articulación de los sonidos se realiza primero por imitación y solo cuando el niño se siente preparado para entrar en el complejo mundo de la comunicación.

Una regla a respetar siempre sigue siendo la de ofrecer juegos prestando siempre mucha atención al estado del bebé. Si parece aburrido por alguna razón o demuestra que no le gusta un juego en algún momento, intente investigar la causa. Podría ser una perturbación pasajera o una demanda de comida, agua o sueño.

Por lo tanto, será posible volver a ofrecer algunos juegos más adelante. Cuando se establezcan hábitos o gestos para introducir el juego, el pequeño podrá demostrar con una claridad inequívoca que está listo para divertirse.

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