La importancia del abrazo

El contacto con el bebé es de vital importancia, tanto que puede disminuir su percepción del dolor si está en los brazos de un adulto que lo cuida.

Las investigaciones realizadas en Italia han añadido recientemente un elemento científico importante que demuestra la importancia del contacto con el bebé. En particular, se ha demostrado que el estímulo de dolor es menor si ocurre cuando el recién nacido está en brazos de la madre. Los receptores neuronales se activan en respuesta al dolor como un mensaje que estimula al cerebro a dar la orden de alejarse del peligro que lo provoca. Sin embargo, cuando el bebé está en brazos de la madre, el área del cerebro responsable de recibir el estímulo y responder a él se activa con menos intensidad que cuando el bebé está solo.

Son reacciones dictadas por el componente instintivo que regula en parte los comportamientos de los adultos, pero que determina la mayoría de ellos en los recién nacidos. El estudio de estos fenómenos nos permite comprender mejor el funcionamiento del cerebro y sus áreas específicas.

Lo más importante es que nos enseña que las solicitudes de contacto de los bebés no son arbitrarias. En su lugar, deben fomentarse ya que determinan el correcto desarrollo neuronal y al individuo en su conjunto.

Abrazar al bebé es la mejor arma para superar el dolor

El estudio fue publicado en la revista Pediatrics y fue realizado por un equipo de estudio italiano en una muestra de 80 niños.

El estudio se centró en las reacciones del recién nacido tras ser pinchado con la jeringa, la que normalmente se utiliza para tomar una muestra de sangre útil para el cribado metabólico. La punción se realiza en el talón y basta con sacar una gota de sangre para ser sometida a análisis de laboratorio para realizar pruebas predictivas de la aparición de determinadas enfermedades genéticas raras.

Pero duele y el pequeño, como era de esperar, protesta. Pero si la punción ocurre mientras el bebé está en brazos de la madre, quizás incluso pegado al pecho, la señal transmitida al cerebro proviene de una entidad más suave. Se utilizó una herramienta no invasiva para identificar áreas del cerebro que habían sido afectadas por la experiencia del dolor. Con la espectroscopia de infrarrojo cercano (NIRS), fue posible detectar el cambio en los niveles de oxígeno en el cerebro como un parámetro que indica la extensión del dolor percibido.

El estudio se realizó sobre una muestra dividida en cuatro grupos, dos de los cuales eran los bebés que estaban en contacto directo con la madre y los otros dos no y la muestra se tomó del cambiador.

La importancia del contacto y el apego para el correcto desarrollo del recién nacido

Este estudio es parte de una línea más amplia que explora qué desencadena el contacto directo entre el recién nacido y el adulto que lo cuida. Los datos revelan una estrecha correlación entre el correcto desarrollo de la estructura del individuo, tanto desde el punto de vista psicológico como, más en general, desde el punto de vista físico.

El proceso de apego que une al recién nacido con la madre está estructurado por un código de conducta ancestral. A qué nos referimos habitualmente cuando hablamos de instinto maternal. Es decir toda una serie de gestos, estímulos y respuestas que se dan de forma espontánea y natural en las primeras horas posteriores al parto.

No es casualidad que el protocolo relativo al parto en el hospital esté orientado a un mayor respeto de este apego que prevé un contacto inmediato y sereno entre madre e hijo. Procedimientos como el alojamiento en el que todos los controles de salud del bebé deben realizarse en la misma habitación que comparte con su madre, o como mucho siempre en presencia de la madre; o en particular para promover la unión sugiriendo que la madre mantenga al bebé en contacto piel con piel después del nacimiento y más allá. Todas estas son intervenciones que se están volviendo comunes incluso en estructuras complejas como hospitales o clínicas con instalaciones de maternidad.

El pequeño reconoce de inmediato la fisonomía femenina, responde positivamente a los estímulos sonoros de la voz de la madre, ya es capaz de fijar su mirada en la de la madre. Y, lo que es más importante, puede reconocer el olor de la leche materna y los senos para alimentarse. Naturalmente, esto es espontáneo y sigue un impulso biológico muy fuerte.

Una experiencia conmovedora y significativa

No debería sorprendernos que un conjunto tan complejo de comportamientos y dinámicas asociadas con las primeras etapas del posparto también estén asociados con una percepción más débil del estímulo de dolor. El recién nacido nace fuertemente inmaduro, esto significa que necesita absolutamente el cuidado del adulto y necesita su contacto incluso más que la comida en sí. La teoría del apego fue desarrollada por el psicólogo estadounidense Harry Hallow quien, en las décadas de 1950 y 1960, propuso una serie de investigaciones cuyo alcance fue impactante. Somete a primates y macacos a una experiencia que le ha permitido derribar creencias hasta ahora arraigadas en el sentido del amor y la reciprocidad.

Hasta la década de 1950, se creía ampliamente que el amor filial por la madre era el resultado del aprendizaje. En otras palabras, la respuesta en términos emocionales después de comprender y aprender que la madre es la principal fuente de cuidado. Por lo tanto, dado que es la madre la que se sabe que da alimento, protección y consuelo, el hombrecito aprende a amar a cambio.

El experimento realizado en primates consistió en proponer dos estímulos distintos a las crías separadas de su madre pocas horas después del nacimiento. Por un lado, una silueta forrada con tela suave y un vago parecido a un mono real. Por otro, un objeto neutro pero donde los más pequeños podrían encontrar comida. Los pequeños macacos han elegido inequívocamente pararse cerca del primer objeto, evitando acercarse al segundo excepto por la comida.

Responder a las peticiones del bebé no significa malcriarlo

El estudio que distorsiona la perspectiva de nuestra vida perinatal, desde el momento en que llegamos al mundo hasta el momento en que ganamos confianza en nuestras habilidades, se cita a menudo por su importancia histórica.

Al invertir el concepto en la base de las necesidades del bebé, poniendo en primer lugar el de contacto y comodidad, Hallow sienta las bases para un nuevo concepto de pedagogía y cuidado infantil.

El contacto con la madre, o más generalmente con el adulto de referencia, no es opcional: es preparatorio para el buen desarrollo del individuo. Es una gran diferencia, un cambio radical de perspectiva que pone el contacto en la parte superior de la lista de elementos esenciales para criar niños felices y adultos sanos.

Se trata por tanto de ofrecer seguridad para garantizar la autoestima y la independencia futura.

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