El uso de cochecitos afecta la exposición al humo

La altura del bebé en el cochecito es exactamente la de los tubos de escape, por lo que es bueno elegir los caminos con cuidado.

Los niños dentro del cochecito están más expuestos a la contaminación ambiental debido a su proximidad a los tubos de escape de los automóviles. Es un pensamiento que todos los padres deben tener a la hora de elegir la ruta óptima para llegar a su destino con el niño.

En detalle, un estudio de 2018 habla de una exposición de los niños un 60% mayor que la de los adultos. El metro aproximado que separa a los recién nacidos de los adultos es suficiente para exponerlos al riesgo de una mayor concentración de sustancias altamente contaminantes. Los metales pesados, las partículas y las partículas finas que plagan nuestras ciudades son el objetivo más fácil para los niños pequeños. Las consecuencias son claras y al alcance de todos. Sin tener que recurrir a las estadísticas, es fácil reconocer el aumento de enfermedades relacionadas con dificultades respiratorias, asma y trastornos bronquiales y pulmonares.

Existen alternativas y deben utilizarse como estrategia para proteger a la población. Cada uno a su manera puede hacer su propia contribución.

Datos del estudio global

En agosto de 2018, la revista científica Environment International publicó los resultados de una investigación realizada en la Universidad de Surrey, Inglaterra. El estudio se centra en evaluar el impacto de la contaminación en los sujetos más débiles, en particular, los niños llevados en cochecitos. Resulta que su exposición a los contaminantes que asolan nuestras ciudades y el aire en general es un 60% superior a la que sufren sus padres.

La razón de esto es que, en promedio, los cochecitos ponen al bebé en mayor riesgo debido a su pequeño tamaño. En el estudio, se estima que un bebé promedio está entre 55 y 85 cm del suelo. Una altura muy cercana a la de los tubos de escape.

Para empeorar las cosas está el hecho de que el bebé en las primeras etapas de la vida es en gran parte inmaduro. Como resultado, los tejidos que forman los pulmones aún no están completamente formados y no pueden resistir la misma resistencia que pone el cuerpo de un adulto contra los contaminantes.

No hay confirmación científica al respecto, pero las hipótesis sobre los efectos de los contaminantes en el desarrollo del organismo del niño son muy desalentadoras. El estudio plantea la posibilidad, aún por confirmar, de que la exposición prolongada a contaminantes pueda ser responsable de la falta de desarrollo de la corteza cerebral.

Sugerencias urbanísticas para mejorar el impacto de la contaminación en los niños

El estudio ofrece algunas hipótesis útiles a considerar a gran escala para reducir el efecto de la sobreexposición a contaminantes.

Las sugerencias se escalan según la velocidad y el impacto de la intervención. Las propuestas son diferentes y estructuradas teniendo en cuenta también la actividad desarrollada por el centro de investigación que presentó los resultados del estudio en cuestión.

A través de la investigación que lleva su firma, el profesor Prashant Kumar, director fundador del Global Center for Clean Air Research, hace algunas propuestas interesantes. Se clasifican en activos y pasivos.

En el primer caso, las soluciones activas consisten en la implementación y fortalecimiento de políticas de control de emisiones como ya ocurre en la mayoría de las áreas metropolitanas. Apuntar a fortalecer el sistema de transporte público y reducir el tráfico en los centros de las ciudades donde los contaminantes están más concentrados.

Por el lado de las soluciones pasivas, también hay sugerencias relacionadas con la construcción de setos a lo largo de las aceras para crear barreras entre los peatones y los gases de escape.

Qué precauciones tomar a corto plazo

Hasta que los coches no sean realmente malos y las fuentes de contaminación se penalicen de forma eficaz, es fundamental garantizar la seguridad de su pequeño.

La valoración del camino es la primera elección a la hora de decidir llevar al pequeño a pasear. La exposición al aire exterior es, en muchos casos, menos riesgosa que la exposición doméstica donde los virus y las bacterias a menudo se estancan en el interior y donde se pueden crear brotes de contaminación desde el exterior y quedate atrapado en la casa.

Por ello, la alternativa nunca es mantener al pequeño siempre cerrado en casa, sino exponerlo de forma controlada a los riesgos que corre al aire libre. Y la vida en general.

Siempre que sea posible, es una buena idea decidir la ruta para evitar intersecciones congestionadas, tráfico pesado y aceras intransitables. Elegir dar un paseo por el parque sigue siendo la solución óptima.

Alternativas al cochecito

El cochecito no es la única forma de transportar a los niños y ahora es un hecho que muchos padres han llegado a reconocer.

Llevar a los pequeños en brazos no significa malcriarlos o crear una dependencia excesiva del adulto. También es la mejor manera de crear un vínculo duradero y sentar bases sólidas para su desarrollo.

Para transportar con más agilidad, las correas siguen siendo la mejor y más versátil herramienta. Son ergonómicas, permiten que el pequeño tome la mejor posición respetando su particular fisonomía y además son cálidas, cómodas, envolventes …

Hay que reconocer que manejar 5 metros de tela no siempre es fácil e incluso los portabebés representan una alternativa válida para llevar a los niños a la misma altura que los adultos. Lo que importa es considerar que no todos los modelos a la venta son realmente ergonómicos como se indica en el empaque.

Y cochecitos alternativos

Si no es posible llevar al bebé en brazos, no se desanime, existen soluciones alternativas incluso entre los cochecitos tradicionales.

Los modelos que ofrecen marcas como Stokke ofrecen asientos especialmente altos que permiten que el niño se mantenga por encima del umbral máximo de alerta, como es el caso de la mayoría de los portaequipajes con ruedas.

Actualmente, también se están estudiando modelos diseñados para crear burbujas de aire puro alrededor de la cabina del bebé. Pero es la frontera futurista que desearíamos no haber conocido nunca.

.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *