Cómo elegir los juguetes adecuados para el bebé.

Los juegos adaptados a cada etapa del desarrollo de un niño le permiten mejorar la interacción con el mundo que lo rodea. Por eso es importante elegir bien

Por su naturaleza, el niño tiene vocación de descubrimiento y exploración desde los primeros momentos de su vida. Su espíritu de adaptación lo hace sensible a las exigencias del entorno externo para adaptarse mejor a su entorno.

Por eso es importante ayudarlo en las diferentes fases de su desarrollo ofreciéndole estímulos adecuados adaptados a su fase sensitiva. Las necesidades son cada vez más articuladas y complejas, y para ello es necesario entender cuáles son sus necesidades proponiendo propuestas adecuadas.

El juego, incluso durante los primeros meses, es fundamental para promover el descubrimiento del universo que lo rodea, dándole el buen sentido. Saber qué esperar de las diferentes etapas del desarrollo del bebé, tan rápido, le permite brindar los juegos y estímulos adecuados. Pero es fundamental observar atentamente sus reacciones para comprender si se aprecian los juegos ofrecidos.

De cero a tres meses. La vista está mejorando

Un niño recién nacido responde mecánicamente al impulso vital que ha mantenido con vida a los humanos durante los últimos 200.000 años. Lo hace inconsciente e inconscientemente. Su cerebro y todo su comportamiento responden a impulsos primitivos. Algunas extremadamente fascinantes, otras, en su mayor parte, decididamente incomprensibles para los adultos que se encuentran cara a cara con la nueva criatura por primera vez.

Puede sorprenderse al ver que el bebé reconoce inmediatamente el pecho de la madre como fuente de alimento. Pero su instinto de supervivencia es tan fuerte que puede guiarlo hacia las acciones fundamentales que le permitirán crecer y desarrollarse para convertirse en adulto.

Asimismo, no debería sorprendernos que la visión de un recién nacido sea borrosa más allá de los 20 cm: necesita más alimentarse que mirar a su alrededor. A la hora de ofrecer juegos al bebé, es importante tener en cuenta sus características físicas.

Pasarán al menos tres semanas antes de que el bebé pueda distinguir colores y formas. Cuando pueda ampliar su campo de visión, será necesario ofrecerle estímulos muy delicados que no creen confusión con colores demasiado brillantes o sonidos ruidosos.

Respetar el tiempo del bebé será importante para poder preparar el ambiente dedicado a sus juegos y la fase de despertar tranquilo con los estímulos adecuados. Esta fase, desde el primer mes, es ideal para ofrecer objetos suspendidos sobre su campo de visión, quizás muebles con figuras sencillas que se mueven y parecen flotar en el aire.

De tres a seis meses. Descubre el cuerpo, mueve y toca objetos

Una vez que pasa la fase intrauterina de la vida, el primer año de una persona está marcado por un crecimiento abrumador. Rápido no solo en términos de crecimiento corporal, sino también en términos de desarrollo de capacidades. A partir de los tres meses, el bebé es capaz de coordinar el movimiento de brazos y manos. Este es el momento en el que empezarás a prestar atención a los objetos que están a la altura de tus hombros: el pequeño los buscará, y podrá cogerlos cuando lo tengas en tus brazos.

Sus movimientos durante este tiempo siguen siendo muy difíciles, pero pronto mejorarán hasta que pueda sentarse quieto y no simplemente acostarse boca arriba.

Este es el momento perfecto para ofrecerle un gimnasio. Estos sencillos juegos que le permiten observar objetos suspendidos sobre su cabeza serán un gran aliciente para entrenar los músculos de brazos, hombros y espalda. Las piernas también están involucradas en el ejercicio, ya que las patadas podrán hacerlas moverse.

El bebé intentará agarrar los objetos que ve colgando frente a él. Cuando esté boca abajo, intentará levantar el cuello y la cabeza para intentar alcanzar los dibujos y las marionetas en la colchoneta del gimnasio.

Seis meses a nueve meses. Movimientos, rollos y rampas apropiados

Cada niño es diferente y logra hacer avances sorprendentes a su propio ritmo y suscitar la admiración de los padres. En jerga técnica, nos referimos a etapas bastante marcadas del desarrollo psicomotor, es decir la capacidad de coordinar los impulsos del cerebro, de la psique, con los movimientos a realizar para interactuar con el mundo exterior.

El pediatra observa cómo se manifiestan estas habilidades y, en base a estos indicadores, sabe que el cerebro del bebé se está desarrollando correctamente. Por eso estamos hablando de habilidades específicas que marcan el primer grado de la misma manera para todos los niños.

Algunos más temprano y más temprano, los pequeños podrán rodar sobre su costado y al cambiar pañales, se debe prestar especial atención a los movimientos bruscos. ¡Tenga la seguridad de que el joven o la joven están creciendo, lo cual es un placer!

Girar de lado, pararse sobre los brazos con la espalda arqueada, mantener una posición sentada son los primeros signos de una mayor habilidad motora. Esta es la fase que precede a la capacidad de ponerse de pie y dar los primeros pasos. No todos los bebés gatean y todos logran mantener el equilibrio sobre sus pequeños pies a su propio ritmo.

En este punto, es bueno tener alfombras grandes, suaves y bien acolchadas para evitar la desagradable pero importante experiencia de golpearse la cabeza contra el piso duro.

De nueve a doce meses. El mundo es un descubrimiento continuo

Especialmente si el tuyo es el primer bebé que llega a la familia décadas después del último evento feliz, es posible que te inunden cantidades infinitas de juguetes de todo tipo. No se sorprenda si en esta etapa el pequeño manifiesta decididamente su voluntad. De hecho, podría despreciar los juguetes muy costosos e intrincados que pueblan su habitación a favor del paquete de pasta más mundano, pero muy efectivo, en la despensa.

Ahora que puede controlar sus movimientos, agarrar cosas y llevárselas a la boca para completar la exploración, se sentirá atraído por lo que ve hacer a sus padres. Si su atención se desvía repentinamente hacia la cocina en lugar del bebé, es posible que pronto muestren interés por estos misteriosos objetos que habitan el mundo adulto. Por tanto, conviene dejarle libre para sacar los tarros de las puertas a su altura o sacar la ropa del cajón.

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